Médico que atendió a Edita Guerrero encubrió un homicidio en el año 2011

necropsia

El sábado 1 de marzo del presente año, fecha en la que falleció la vocalista de la agrupación Corazón Serrano, Edita Guerrero Neira, no se le practicó la necropsia en la morgue de Piura porque ninguno de los tres médicos que la atendió vio los golpes que ella tenía en diferentes partes del cuerpo y que se descubrieron posteriormente a través de la exhumación del cadáver que hizo el Ministerio Público.

En las declaraciones que dieron los galenos Pablo Alberto Sánchez Barrera (29 años), John Gabriel Mogollón Aparicio (28 años) y Aldo Danton Vences Balta (34) el 25 de junio de este año en el tercer despacho de investigación de la Segunda Fiscalía Provincial Penal de Piura, aseguraron no haber visto ninguna lesión en la pierna ni en el pie de la cantante porque -según ellos- estaba cubierta.

Es decir, según su versión, ellos evaluaron la movilidad de las piernas de Edita Guerrero para saber si presentaba algún déficit psico motor, pero lo hicieron teniendo a la paciente cubierta.

Los tres médicos dan esta versión en la fiscalía porque saben que si aceptan que la paciente tenía golpes en el cuerpo (tal como reveló la necropsia), automáticamente se les inicia otra investigación por el delito de omisión de denuncia. Los galenos están obligados a comunicar a las autoridades cuando alguien ha atentado contra la vida de uno de sus pacientes.

Eso lo sabe por experiencia el médico Pablo Alberto Sánchez Barrera, quien labora en la clínica Belén, que pertenece a la red privada de salud Sanna. Justamente en esta clínica certificó la muerte de Zenaida Calle Calle (35 años), obviando comunicar a las autoridades del homicidio culposo por accidente de tránsito. Este hecho ocurrió el 1 de octubre del año 2011.

Igual que lo que pasó con el cuerpo de Edita Guerrero, ese día los familiares de Zenaida Calle Calle se llevaron el cadáver sin que se le realice la necropsia para determinar la causa final de la muerte.

Por este motivo, el galeno Pablo Alberto Sánchez Barrera se sometió a la terminación anticipada del proceso, aceptando su responsabilidad en el delito contra la función jurisdiccional en la modalidad de omisión de denuncia.

Esto consta en el acta de acuerdo provisional que elaboró la Primera Fiscalía Provincial Penal Corporativa de Castilla el 3 de marzo del presente año. En dicho documento, el médico admitió haber otorgado el certificado de defunción por “desconocimiento de la ley penal, dado que los familiares le solicitaron el favor para velar a su familiar”. Esto lo hizo en ausencia del médico neurocirujano.

En ese entonces, el Ministerio Público solicitó la reserva de un fallo condenatorio por el periodo de prueba de seis meses y una reparación civil de 1.000 nuevos soles a favor del Estado.

Terminación anticipada de Pablo Alberto Sánchez Barrera caso Edita Guerrero

 

Ahora la pregunta se cae de madura: ¿El médico Alberto Sánchez no vio los golpes del cuerpo de Edita, o no quiso comunicar ese hecho a las autoridades? Las investigaciones determinarán lo que sucedió realmente.

 

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