Peruanos solo consumen 9% de alimentos procesados

Alimentos procesados

Solo el 9.1 % de los alimentos que se consumen en Perú son procesados industrialmente, mientras que el 89.9 por ciento restante son de pan llevar y se prepara en el momento, aunque no siempre cumpliendo las condiciones necesarias de salubridad.
La nutricionista Andrea de Reparaz, dijo que según la Encuesta Nacional de Hogares (Enaho) 2012, el 90.91 % de alimentos consumidos en el país no son industrializados.

 

Afirmó que si bien es cierto que en ocasiones las técnicas de procesado pueden reducir el valor nutricional de algunos alimentos, también es cierto que los vegetales pierden vitaminas durante el proceso de hervido casero.

 

“Muchas técnicas de procesado industrial hacen posible obtener productos seguros, de calidad y de larga duración, con garantía de inocuidad. Incluso, en algunos casos, son enriquecidos con vitaminas y minerales, o favorecen la liberación de componentes bioactivos que, de otro modo, serían menos accesibles para el organismo durante la digestión”, añadió la nutricionista.

 

De Reparaz dijo que los alimentos procesados se inventaron para que los productos perecederos pudieran llegar a zonas alejadas y conservar sus propiedades por más tiempo.

 

“Si, por ejemplo, queremos que los niños de los pueblos de la sierra consuman frutas o pescado, estos se conservarán en mejores condiciones si están enlatados, conservados en almíbar o aceite, sobre todo si tenemos en cuenta que la mayoría de los colegios no cuentan con capacidad de almacenamiento o manipulación segura de alimentos”, comentó.

 

Andrea de Reparaz señaló que la seguridad alimentaria es la principal premisa en la que se basa el proceso industrial de alimentos. “Con las técnicas actuales se eliminan posibles microorganismos patógenos y se asegura su inocuidad y conservación. Algunos ejemplos son la pasteurización en la leche o el enlatado”, argumentó.

 

Además, con el proceso industrial se destruyen los llamados factores antinutricionales cuya presencia en los alimentos les resta valor nutritivo y, en altas dosis, podrían llegar a ser tóxicos. Todos estos productos han pasado por rigurosos controles de calidad antes de salir a la venta.

 

De Reparaz, quien es especialista en el tratamiento de la obesidad y sus comorbilidades, remarcó que si se quiere luchar contra el sobrepeso y la obesidad en los niños se debe empezar sabiendo qué es lo que comen los peruanos e invirtiendo en políticas de salud nutricional que comiencen por controlar el estado de los alimentos que llegan a los hogares y garantizar el cumplimiento de la cadena de seguridad alimentaria.

 

Además, se debe invertir en campañas de educación nutricional para niños y padres. “La obesidad no depende solamente de un factor, por lo que no se debe responsabilizar a un alimento concreto sino al conjunto de la dieta y, sobre todo, al estilo de vida sedentario de nuestros niños”, finalizó la nutricionista.

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